El sector agrario busca resultados de valor público porque son las razones de su gestión, así como de la designación o contratación de los funcionarios públicos. Anteriormente explicamos que estos resultados son de tres niveles sucesivamente superiores: productos, efectos e impactos y que dependiendo de la posición de los funcionarios estos pueden ser, respectivamente, responsabilidad de profesionales especialistas, Jefes de Agencia, Directores, Jefes de Proyecto o de la Alta Dirección del Ministerio, entre otros.
Lo natural es que, en concordancia con los objetivos sectoriales, cada gestión planifique sus resultados a nivel de programas, proyectos o del funcionamiento del sector, precisando los cambios positivos a favor de los productores agrarios y sus familias, en una perspectiva de desarrollo. Una buena opción para este ejercicio es recurrir a los Indicadores Objetivamente Verificables (IVOs) porque son evidencias empíricas de fácil medición y a muy bajo costo; además de ser reconocidos por la población objetivo, los ejecutores y responsables de programas, proyectos y planes, así como por los entes financieros.
Los IVOs describen exactamente la situación que se desea alcanzar en cada nivel de resultado, cumpliendo cuatro exigencias: esencial, porque describe lo más importante de la situación deseada desde la perspectiva de los beneficiarios o del proyecto en su conjunto; independiente, ya que están al mismo nivel del resultado correspondiente y no es su causa o efecto; plausible, establece una relación directa entre el resultado y el indicador; asimismo consistente y realista, porque define exactamente qué resultados se pueden esperar de la intervención o del proyecto.
Los IVOs se elaboran con 5 elementos: i) los beneficiarios, especificando quiénes son, ii) la calidad del cambio, aclarando cuán positivo es, iii) el lugar, indicando dónde se producirá, iv) la cantidad, precisando cuánto de cambio habrá y v) el tiempo, señalando cuándo tendrá lugar dicho cambio.
Por tanto, es entendible que la mayoría de IVOs sean diferentes al enunciado del resultado esperado; tal como se pueden apreciar en las distintas formas de presentarlos:
a) Impacto: La situación de ingresos de la población objetivo mejora en forma sostenida.
| Indicador: (formato completo) | El ingreso familiar promedio de las familias rurales, por la venta de productos agrarios, en el valle regulado del Jequetepeque, aumenta: | ||||
| Año: | 2011 | 2012 | 2013 | 2014 | |
| Ingreso familiar $/mes | 120 | 135 | 140 | 145 | |
| Incremento % | - | 12 | 17 | 21 | |
b) Efecto: La erosión de suelos en la microcuenca del Yauli disminuye.
| Indicador: (formato simplificado) | El contenido de materia en suspensión en el río Yacus, emisario principal de la microcuenca Yauli, medido en febrero en el puente Pomate, disminuye en 50 % para fines del 2016, a partir de 20 gramos/litro en el 2011. |
c) Efecto: El aprovechamiento de las áreas bajo riego mejora.
| Indicador: (formato completo) | La eficiencia de uso del área bajo riego* por 12,000 agricultores del valle del Jequetepeque, se incrementa con el funcionamiento del PEJEZA: | |||||
| Año | 2000 | 2001 | 2002 | 2003 | 2004 | |
| Ef.uabr =(Aer )/Apr)*(Iua/Iup) | 0.53 | 0.54 | 0.56 | 0.58 | 0.6 | |
| % | - | 2 | 4 | 7 | 11 | |
| *Relación entre las áreas efectivamente regadas y potencialmente regables multiplicadas por la intensidad de uso del suelo actual sobre la intensidad de uso planificada. | ||||||
d) Producto: La producción agrícola anual de zanahoria aumenta.
| Indicador: (formato reducido) | El volumen total anual de producción de zanahoria de los agricultores de Manzanares, Sicaya, Junín, se incrementa de 1,000 TM al inicio del proyecto a 2,500 TM en el 4° año. |
e) Producto: Campesinos capacitados en producción orgánica de café.
| Indicador: (formato reducido) | El número de campesinos productores de café en Villarrica, Oxapampa, que responden con acierto a 4 ó más, de 6 preguntas claves sobre producción orgánica de café, se incrementan en 30 cada 3 meses, desde el inicio del proyecto. |
f) Producto: Presa de embalse Gallito Ciego funcionando.
| Indicador: (formato completo) | El volumen de agua embalsada para riego y entregada a 14 Comisiones de Regantes del valle del Jequetepeque se incrementa y mantiene: | |||||
| Año | 2000 | 2001 | 2002 | |||
| MMC | 430 | 500 | 530 | |||
| % de incremento | - | 16 | 23 | |||
La idea es que a nivel de Programa y por cada OPD, Proyecto o Línea de Intervención se recopile una lista de parámetros típicos de planificación (productos, efectos, impactos) y para cada parámetro típico formular uno o varios IVOs que, en conjunto, pueden formar un Banco de Indicadores para el Sector Agrario, que facilite la medición de resultados y las evaluaciones de la gestión.
Por cada indicador se puede redactar una hoja de archivo con un FORMULARIO diseñado en forma uniforme, detallando sus características; entre ellas, la oportunidad y forma de medirlos, nivel de esfuerzo requerido, el sondeo de verificación de la atribución del resultado, entre otros datos. (ver Formulario de TEAM CONSULT BERLIN como referencia).
La tarea de formular indicadores es de equipo y preferentemente participativa, ya que se requieren distintas habilidades y especialidades para este trabajo. En el año 2005 tuve la oportunidad de apoyar al Consejo Nacional de Camélidos Sudamericanos (CONACS) en la identificación de 59 IVOs para su Banco de Indicadores: 5 de impacto, 20 de efectos y 34 de productos, distribuidos en 14 líneas o áreas de intervención.
Un paso necesario para la medición de resultados es contar con un padrón de beneficiarios o la relación de la población objetivo de la intervención, colectando datos importantes como nombres, ubicación de parcelas, variables a ser intervenidas como crianzas, área de siembra en secano, área de siembra bajo riego, cultivos de campaña grande, de campaña chica, etc.
La medición de resultados se facilita cuando previamente a una intervención se cuenta con los IVOs y su medida inicial o línea de base. Dichas mediciones deben ser un esfuerzo cotidiano o normal en la gestión del sector agrario ya que periódicamente se debe dar cuenta de la consecución de resultados, cualquiera sea la posición del funcionario. Cuando, pese a los esfuerzos desplegados no ha sido posible conseguir resultados, mínimamente debe explicarse porqué no fue posible, de este modo se pueden evitar errores o fracasos recurrentes.
Determinado el IVO, su medición consiste en hallar la cantidad, meta o índice de la variable, con técnicas que varían de acuerdo a la especialidad y oportunidad en que se realizan. Son directas cuando se realizan como labor cotidiana o in vivo, por ejemplo si se trata de medir la productividad de papa se selecciona una parcela representativa de papa para cosecha, determinamos el área y número de matas o plantas existentes y procedemos a cosechar tres matas: una del lindero, otra del medio y otra entre ambas, pesamos las cosechas y sacamos el promedio. Multiplicamos este valor por el número de matas proyectado a 1 ha y tendremos el rendimiento o Kg/ha.
La medición directa del área regada se hace por parcelas y cubriendo todas las áreas regadas, puede hacerse por cartaboneo de paso, con wincha y fichas o distanciómetros electrónicos. Se definen cuadriláteros y triángulos cubriendo las parcelas y se miden las dimensiones de cálculo del área (largo y ancho o base y altura) y se procede al cálculo. Así como en estos casos, cada indicador debe tener especificado su forma de medición, de modo que distintos evaluadores, siguiendo el procedimiento establecido, puedan encontrar el mismo valor para el indicador medido.
En evaluaciones externas generalmente se recurre a una medición indirecta de los resultados, utilizando encuestas con preguntas claves y cerradas aplicadas a una muestra representativa y confiable de la población objetivo, método que es el más utilizado en la actualidad.
Una experiencia interesante que puedo compartirles tuvo lugar en el año 2000 cuando, al frente de la Gerencia General de la firma ECO & D SA, realizamos la Evaluación de Impacto del Proyecto FEMAP del MINAG “Forestería en Microcuencas Altoandinas del PRONAMCHCS”, ejecutado del año 1994 a 1999 en 10 departamentos de nuestro país. Se tuvo que deducir la Jerarquía de Fines del proyecto, identificar los resultados, sus IVOs y hacer dos mediciones: una retrospectiva para la línea de base y otra al año 2000. Fué un desafío que asumimos con las capacidades de un equipo de profesionales y la participación organizada de la población objetivo.
Como referencia y con fines didácticos adjunto el informe final de esta evaluación, haciéndoles notar que los esfuerzos por el desarrollo son medibles en sus niveles de productos, efectos e impactos, incluso cuando no se cuenta con la línea de base.
Formulario de Indicador. Team Consult Berlin y ECO & d S.A.:
Informe de Evaluación de Impacto del Proyecto FEMAP:















